La personalidad: se refiere a
aquellos patrones de conducta duraderos y recurrentes y tienden a expresarse en
una amplia variedad de situaciones. Las diferencias individuales ejercen un
profundo efecto en el rendimiento y la conducta en el trabajo. Una persona
que es insolente en una situación, probablemente actuará en forma similar en
muchas otras situaciones. La personalidad es lo que hace a uno único. La
manera de hablar, de caminar, su aspecto, su conversación, sus valores y
conflictos internos contribuyen todos a conformar su personalidad.
Muchos psicólogos
consideran que la estructura básica de la personalidad humana está
representada por cinco amplios factores: la actitud neurótica, la extraversión
(manera científica de referirse a la extroversión), la franqueza, la afabilidad
y la escrupulosidad.
También
hay ocho factores de gran importancia en el desempeño laboral así como
sustancial en las relaciones interpersonales. Personalidad (actitud neurótica
-soy estable y constante-, optimismo -las cosas parecen estar bien-, toma de
riesgos y búsqueda de emociones -me gustan las emociones-, vigilancia del
propio comportamiento -¿qué deseas escuchar?-, escrupulosidad -cuenta conmigo-,
afabilidad -¿de qué manera te ayudo?-, apertura a las experiencias -busco
nuevas ideas-, extraversión -quiero a los demás-. Estos factores ayudan a
identificar áreas importantes para el desarrollo personal
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